Llegamos
una tarde a uno de los centros donde atiende, el Centro Inti
Washi, al entrar nos recibieron unos niños, alumnos de Tai
chi y Kung Fu que nos pintaron de entrada el aire fresco del
joven holismo oriental... el de oriente y el de acá. Nos encontramos
con una también joven plantilla de terapeutas para finalmente
recibir el cálido abrazo de Carlos Fernández, Carlitos, para
quienes lo conocen desde más de un minuto. Porque así es él,
un tipo de una sencillez y sabiduría que provocan en uno la
realidad del reencuentro.
Cuando hablamos de Carlitos Fernández, estamos
hablando de un referente espiritual en nuestro medio para
muchos centros, para muchas personas, para muchos grupos de
meditación... ¿Qué es y cómo se define Carlitos Fernández?
Como un individuo común, que ha vivido a través
de los años una preparación diferente...
Serías un terapeuta en...
Integral, el terapeuta integral, en base a la preparación que tenga es un individuo que a partir
de la respiración de la conciencia, él se ha recordado.
Y que ha recordado que es un terapeuta antiguo, que es él
que trabaja la fase espiritual, desandando los axiomas negativos
de la mente y de la emoción.
Aha, ahora. ¿Años, muchísimos de terapeuta?
Conferencista, viajes...
La preparación la he recibido a partir de confirmar
que soy un contactante. Parte de esa preparación la he heredado
de mi mismo. Como debería hacer cada ser humano. Su gran bagaje
de recuerdos le debería devolver, ese maestro que viaja en
él. En mi caso, a partir de ser un contactante con una realidad
diferente y seres, he sido preparado para llegar a diferentes
lugares del planeta. Tengo las iniciaciones necesarias del
Tibet, sacerdocio superior Maya, La jerarquía del maestro
andino, Omauta. Eso no conlleva un currículum, no tiene sentido
si lo fuera. Sino una preparación esencial, sino en el marco
de recordarme a partir de la respiración de la conciencia
me devuelve una preparación anterior que me direcciónó a lo
más trascendente del ser humano, que es la preparación ulterior,
el acceso directo a los recuerdos para saber quién soy y qué
decisiones debería tomar.
Cuando se acerca una persona a vos con determinadas "dolencias", capaz que la más visibles, ¿cuál es la
primera lectura que hacés y cómo a partir de eso comenzás
a tratarla?
No hago nada que mi propio ser no lea. Las
dolencias son como si uno ve una casa por fuera; cómo está
pintada, cómo están sus muebles, allí está hablando como es
el ser que la habita. Por
lo tanto en función de lo que percibo del ser, me doy cuenta,
a partir de ciertas... -no le quiero llamar facultades, simplemente
percepciones- busco el origen de porqué los muebles están
así y de la casa. Haber, yo no... me es difícil definirme,
porque creo que lo único que soy, pero nunca como terapeuta,
es que soy. No hablo de lo que percibo, sino en función de
lo que percibo podemos trabajar. Trabajo con las personas,
para que no vengan más... no hago dependientes. Porque en
esta función, para mí el terapeuta es sagrado, yo me considero
un contactante que recordó que es un terapeuta. Voy a resumir
en estas tres frases: aprendí a curarme, curando; a sanar,
sanándome. Pero las personas me enseñaron que dando, yo me
iba a devolver el darme, intentado darme con amor que es la
energía que todo lo abarca. No creo en los amores de palabras,
creo en el acto de servicio, bueno, aprendí que como terapeuta
antiguo empecé a curar las muchas dolencias que traía, gracias
a las personas que atiendo.
Ahora, la medicina tradicional, la concepción
que tiene es que quienes se acercan con dolencias son "pacientes"
y creo que en el mundo holístico las palabras tienen un valor
muy importante, ¿son también para vos "pacientes"?
No, me indica que yo, tengo que ser paciente
para atenderlos, no doy alta, porque no soy doctor. No tengo
ningún título, solo soy.
Sos lo más parecido a la imagen del Guru,
que se plantean las sociedades de hoy día, urbanizadas.
Es un rótulo generoso que me han puesto seres
que me aman y siento que cuando uno descubre la definición
en sánscrito de Gurú, siento que es así. Gurú es aquel que
camina entre la oscuridad y la luz. Yo no puedo ser tan arrogante
de decir que trabajo en la luz, ya que la gran mayoría de
los que dicen trabajar en la luz están tan enceguecidos que
no ven la pared que hay delante. Soy un individuo que trabaja
a través de lo esencial que descubrió en sí mismo. No tengo
otra percepción, no tengo otra forma de hacerlo y tampoco
sé hacerlo de otra manera.
Perfecto... Carlitos Fernández, gracias. (apretón
de rodilla con su mano)
Región Ignota.